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sábado, 31 de mayo de 2008

GUÍA DE LECTURA: MARINERO EN TIERRA

FUENTE: PROFES.NET

Lecturas comentadas El "Neopopularismo" del 27
Autor: Rafael Alberti
Obra: Marinero en tierra
Selección y comentarios:
Fernando Carratalá Teruel

Ficha bibliográfica

Rafael Alberti
Marinero en tierra
Madrid, editorial Castalia, 1972 (quinta edición, de 1990). Colección Clásicos Castalia, número 48. Edición, introducción y notas de Robert Marrast. (El volumen contiene otras dos obras, "La amante" (1925) y "El alba del alhelí" (1927); y las tres obras constituyen un universo poético en el que se combinan la inspiración popular y la expresión culta, y la sencillez más extrema junto a la máxima condensación expresiva).

Temática, génesis y estructura de la obra

Alberti se instala en San Rafael de Guadarrama -para recuperarse, en un sanatorio de la sierra madrileña, de una enfermedad pulmonar- durante los veranos de 1922 a 1924; y allí escribe los poemas de un libro inicialmente titulado "Mar y tierra" -y que, al publicarse, en 1925, tras obtener el Premio Nacional de Literatura, llamará "Marinero en tierra"-. El propio Alberti explica, en sus memorias -"La arboleda perdida"- la génesis de esta obra: “Como su nombre daba a entender, Mar y tierra se dividía en dos partes. La primera agrupaba los poemas debidos directamente a la serranía guadarrameña, junto a otros de diversa temática, y la segunda -que titulaba Marinero en tierra-, los que iba sacándome de mis nostalgias del mar de Cádiz, de sus esteros, sus barcos y salinas <...> Lejos andaba yo por aquellos días de toda injerencia o desorden ultraístico, persiguiendo una extremada sencillez, una línea melódica clara, precisa, algo de lo que Federico García Lorca había ya conseguido plenamente en su Baladilla de los tres ríos. Pero mi nueva lírica naciente no sólo se alimentaba de canciones. Abrevaba también en Garcilaso y Pedro Espinosa. (Góngora vendría luego) <...> A los ultraístas, que suponían una violenta y casi armada reacción contra las formas clásicas y románticas, escribir un soneto les habría parecido cometer algo peor que un crimen. Y eso hice yo, poeta al fin y al cabo más joven, libre, además de desconocido”.

El tema principal de la obra es la nostálgica añoranza del mar: el vivir tierra adentro desde los quince años ha creado en el espíritu del poeta un recuerdo imborrable de esa bahía de Cádiz que le vio nacer -y cuyas cenizas, con el correr de los años, albergará en su seno-, y que se difunde, con gran acierto, por la mayoría de los poemas, especialmente de los que integran la “segunda parte”. Este tema principal -la actitud sentimental de Alberti frente al mar, de irreprimible añoranza- se articula en torno a una serie de “motivos marineros”, que el propio poeta enuncia así -de nuevo, en sus memorias-: “Aquella novia apenas entrevista desde una azotea de mi lejana infancia portuense se me fue transformando en sirena hortelana, en labradora novia de vergeles y huertos submarinos. Empavesé los mástiles livianos de mis canciones con gallardetes y banderines de los colores más diversos. Mi libro comenzaba a ser una fiesta, una regata centelleante movida por los soles del sur <...> Me imaginé pirata, robador de auroras boreales por mares desconocidos. Entreví un toro azul -el de los mitos clásicos- por el arco perfecto de la bahía gaditana, a cuyas blancas márgenes, una noche remota de mi niñez, saliera yo a peinar la cauda luminosa del cometa Halley. Vi, soñé o inventé muchas pequeñas cosas más, sacadas todas de aquel pozo nostálgico, cada día más hondo, según me iba alejando de mi vida primera, tierra adentro”.

Componen el libro ciento dos poemas, que se agrupan en dos partes. La primera parte se divide en nueve secciones: “Sueño del marinero” (poema en tercetos encadenados que sirve como de prólogo a la obra), “Sonetos alejandrinos” (tres), “Sonetos” (diez, en versos endecasílabos), “El pino verde” (doce poemas), “Jardín de amores -macetas-” (5 poemas), “Los héroes” (tres poemas), “Nanas” (ocho poemas), “Tres poemas sueltos”, y “Atlas” (siete poemas); y la segunda parte, que alcanza un total de cincuenta poemas, comprende tres secciones: la primera, integrada por veinticinco poemas; la segunda, constituida por tres sonetos de factura clásica: “Triduo de alba, sobre el Atlántico, en honor de la Virgen del Carmen”; y la tercera, que está compuesta por otros veintidós poemas.

La métrica empleada por Alberti constituye otro de los indiscutibles aciertos poéticos de "Marinero en tierra". Los poemas son, por lo general, breves: entre cinco versos -como en el poema “Mi amante”- y hasta quince, aunque predominan los poemas de once, trece y quince versos; y sólo en algunos casos se ronda o supera la treintena de versos: así sucede en “Sueño del marinero” -poema que encabeza la obra, formado por doce tercetos encadenados, con un total de treinta y siete versos-, y en la emotiva “Elegía del niño marinero” -compuesta por cuarenta versos, distribuidos en diez cuartetas-, y también en el poema que cierra el libro, “Funerales” -con otros veintiocho versos agrupados en siete cuartetas-. Las estrofas suelen constar de dos y cuatro versos, en la línea de la lírica primitiva de tipo tradicional, a la que también responden el uso de construcciones paralelísticas, de frecuentes estribillos -a modo de las “vueltas” de los villancicos-, y de glosas breves de versos tomados de fórmulas transmitidas por la tradición folclórica; todo lo cual confiere a los poemas un ritmo sencillo, muy adecuado para contribuir al logro de ese clima de afectividad y acendrado lirismo que se diluye por toda la obra. En cuanto a la rima, se emplea indistintamente la asonante y la consonante, y son muchos los poemas en los que, gracias a su adecuada distribución, se obtienen sorprendentes efectos musicales -por ejemplo, el titulado “Dondiego sin don”-. Y aunque el verso más usado es el octosílabo, son también frecuentes los heptasílabos, tetrasílabos, hexasílabos y eneasílabos; y no resulta inusual la heterometría en un mismo poema -por ejemplo, la combinación de versos de cuatro, seis, cinco, ocho, nueve y tres sílabas en el gracioso poema “¡A volar!”, compuesto de quince versos, agrupados en tres conjuntos estróficos de cinco, siete y tres versos-.

Valoración crítica

"Marinero en tierra" fue obra acogida con gran entusiasmo por Juan Ramón Jiménez: “Poesía popular, pero sin retorno innecesario: nueva; fresca y acabada a la vez; rendida, ágil, graciosa, parpadeante: andalucísima”. Y es obra que revela la extraordinaria capacidad de Alberti para abordar la lírica popular, utilizando como cauce expresivo la graciosa métrica aprendida en los Cancioneros medievales y en Gil Vicente. Pero también es obra que anticipa algunos rasgos comunes a toda la futura poesía de Alberti: un sorprendente dominio de la forma, que le permite los más audaces virtuosismos técnicos con la mayor espontaneidad; y una poderosa capacidad plástica y sensual que entronca con su pasión por la pintura. No es, por tanto, la poesía de "Marinero en tierra" fácil de construir técnicamente; porque bajo su aparente sencillez, late una depurada técnica literaria que logra hacerla cercana al lector, permitiéndole disfrutar de un fresco y tierno lirismo.

Propuesta de actividades

1. Setenta y cinco años después de haberse publicado "Marinero en tierra", Alberti ha visto realizado uno de sus “anhelos marineros”: sus cenizas han sido esparcidas en la misma bahía gaditana de la que “fue arrancado” siendo muy joven, para vivir “tierra adentro”. Localizar el poema -dedicado a Rodolfo Halffter- en el que el poeta pide anhelantemente que, si su voz “muriera en tierra”, fuera llevada “al nivel del mar”; y comentar los ingenuos materiales poéticos con los que ha construido Alberti una composición desprovista de dramatismo, a pesar de la temática que la inspira.

2. En la primera parte de "Marinero en tierra", y bajo el título de “Nanas”, se reúnen ocho ingenuos poemas. Recoger algunas “nanas” de la tradición popular y, una vez leídos los poemas de Alberti, comparar éstos con aquellas, desde el punto de vista formal.

3. Evocar -en una breve composición en prosa- las sensaciones y sentimientos que despierta el reencuentro con el mar, tras haber permanecido largo tiempo alejado de él.

4. Imitando el estilo de Alberti, componer un poema, en cuartetas octosilábicas, en el que se glose algún oficio relacionado con el mar, visto desde el espíritu ingenuo de un joven grumete.

5. Otros poetas de la Generación del 27, además de Alberti, han dedicado al mar -y también a la añoranza de su ausencia- bellos poemas. Recopilar una breve antología poética del 27, a base de poemas que tengan el mar como protagonista.

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