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domingo, 13 de abril de 2008

TÓPICOS LITERARIOS DE LA EDAD MEDIA

FUENTE: METÁFORA

Ubi sunt? o "¿dónde están?", "¿qué se hicieron?". Lamenta la desaparición de las grandes glorias pasadas a través de la ruina de sus monumentos o el olvido de sus grandes hombres y hazañas.

Puer senex o "niño viejo". Un joven pide consejo a un sabio anciano y experimentado y lo sigue con gran beneficio. El Conde Lucanor, por ejemplo.

El hombre como microcosmos o espejo del macrocosmos o universo. Aristóteles dijo que el hombre era como un universo pequeño, pues en él se reflejaban las mismas características que en el universo mayor. Así, está compuesto de cuatro humores de la misma manera que el universo de cuatro elementos; tiene siete aberturas que corresponden a los siete planetas, su cabeza es el cielo y su cuerpo la tierra, etc... Sobre este tópico Francisco Rico compuso un libro, ‘El pequeño mundo del hombre’.

Libro divino de la naturaleza. Según los escolásticos, Dios compuso dos libros: la Biblia y la Creación. Así pues, no sólo se puede alcanzar a Dios leyendo las escrituras, sino que a través de la contemplación de la perfección de la naturaleza y sus criaturas puede el hombre elevarse mediante ese conocimiento o ciencia hasta Dios.

Psicomaquia o "batalla del alma" (Prudencio). Combate de las virtudes contra los vicios. Las virtudes o sentimientos de un modo alegórico, como personajes humanos, entablan batalla contra los vicios, también personificados. Muchos de los autos sacramentales de Calderón son psicomaquias.

Homo viator u "hombre caminante" o peregrinaje: La vida es un viaje que nos va cambiando y purificando transformándonos en otras personas más sabias y maduras conforme atravesamos por diversas experiencias y desengaños.

La muerte igualadora. En la Edad Media, sobre todo en las danzas de la muerte, se veía a ésta como la gran niveladora de las diferencias sociales en vida insalvables, pues hacía tabla rasa "desde el Papa hasta el que no tiene capa".

Magister dixit, "el maestro ha dicho" o argumento de autoridad. En la Edad Media las opiniones escritas se respetan no por su verdad intrínseca, sino por el prestigio de quien lo ha afirmado; no se discute lo que han dicho las grandes figuras, porque no existe sentido crítico. El sentido crítico aparecerá en el Renacimiento cuando la imprenta vulgarice la lectura y multiplique el número de los libros y, por tanto, el número de contradicciones y de opiniones divergentes.

Todo compuesto según peso y medida. La mayor parte de las obras medievales poseen una curiosa superstición por la composición según números, cuyo caso más visible es la Divina comedia, compuesta en tres partes por tercetos (estrofas de tres versos) y con tres personajes principales, entre otras curiosidades. Asimismo, todos los poemas de Berceo siguen una estructura tripartita, existe una superstición artística por el número áureo, etc.

Vanitas vanitatum o "vanidad de vanidades, y todo es vanidad" (Eclesiastés). Nada merece la pena o el esfuerzo por conseguirlo, porque no es posible alcanzar satisfacción, todo se reduce a polvo. Se intenta ser más de lo que se puede ser, y eso es hincharse de dolor y angustia, y tanto más cuanto más se desea, pues todo está vacío de contenido y no merece la pena que se toma por conseguirlo. Cuando uno consigue su deseo desea más y nuestro insaciable orgullo nunca se satisface, así que nuestro orgullo es un tormento y está vacío de toda satisfacción.

Fortuna imperatrix mundi (la fortuna es la emperadora del mundo) o rueda de la fortuna. La fortuna todo lo trastoca: eleva al malvado y arroja a la miseria al virtuoso; este tópico nace del De cosolatione Philosohiae de Boecio.

Captatio benevolentiae o captura de la bienquerencia: el autor empieza modestamente (excusatio propter infirmitatem) fingiendo inseguridad o simulando torpeza y escaso saber para ganarse la benevolencia del lector. Es propia de los prólogos y comienzos de obras.



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